Ayer cumplí mis cuatro décadas.
No siento el pavor que sentía hace unos años cuando pensaba cómo sería cuando llegara ese momento.
No siento temor ni incertidumbre, ni miedo a envejecer.
Sólo me invaden unos enormes de vivir intensamente.
Me comparo conmigo misma una década atrás y no soy la misma
Me siento más autentica y segura. Es como si hubiese pasado mucho tiempo buscando esa mujer perdida dentro de mí y al fin la he encontrado.
Siento que soy solo yo, no lo que los otros esperan de mi. Me acepto más, siento que mas conforme con mi físico y con mi ser interior.
Soy más consciente de la realidad de los que me rodean, más sensible ante los que sufren, los que lloran, los que esperan.
He aprendido a no juzgar y a colocarme en el lugar del otro.
Sobre todas las cosas soy más consciente de que un Ser Supremo guía mis pasos y me acompaña en todo momento, en todo lugar.
Me acepto como soy, me siento hermosa y valiosa. Disfruto de las pequeñas cosas que me brinda la naturaleza cada día.
A mis ocho lustros, cuatro décadas, cuarenta años, sé que soy mas feliz que ayer.
sábado, 11 de julio de 2009
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